28 años libre de las adicciones: recuperé mi familia, mi libertad y mi propósito de vida

Narconon Colombia

28 años libre de las adicciones: recuperé mi familia, mi libertad y mi propósito de vida “Durante muchos años pensé que las drogas tenían el control de mi vida. Hoy, después de 28 años de recuperación, puedo decir que la mejor decisión que tomé fue volver a vivir.” Hay fechas que cambian una vida para siempre. La mía fue hace 28 años, el día en que consumí drogas por última vez. En ese momento no podía imaginar todo lo que estaba por venir. Solo sabía que estaba cansado de sufrir, de lastimar a quienes me querían y de vivir una vida que ya no tenía sentido.

Durante mucho tiempo pensé que las drogas eran mi refugio. Creía que me ayudaban a olvidar los problemas, cuando en realidad me estaban quitando todo: mi tranquilidad, mi dignidad, mis sueños y la posibilidad de disfrutar la vida.

Hoy puedo mirar hacia atrás y decir que estaba completamente equivocado. La mejor decisión que tomé fue recuperar mi vida.
Cuando comencé mi proceso de rehabilitación no soñaba con tener una familia, un trabajo o un futuro. Mi meta era mucho más sencilla: quería volver a sentir paz. Con el paso del tiempo descubrí que la recuperación no solo consiste en dejar de consumir. La verdadera recuperación consiste en volver a vivir. Hoy tengo una esposa maravillosa que ha caminado a mi lado durante muchos años. Tengo hijos que son mi mayor orgullo y un hogar donde cada día encuentro motivos para agradecer.

“Cada estudiante que recuperaba su vida, cada familia que volvía a sonreír y cada persona que descubría que sí era posible vivir sin drogas me recordaban por qué había valido la pena cambiar”.

Ellos son la mayor prueba de que sí vale la pena luchar por una nueva oportunidad. También he trabajado durante todos estos años. Como cualquier persona, he enfrentado dificultades, pérdidas y momentos en los que la vida me ha puesto a prueba. La diferencia es que ahora puedo enfrentar cada situación con claridad, responsabilidad y esperanza, sin buscar refugio en las drogas. Uno de los capítulos más especiales de mi vida fue haber trabajado durante varios años en Narconon Colombia. Poder ayudar a otras personas que estaban viviendo el mismo infierno del que yo había salido fue un verdadero privilegio. Cada estudiante que recuperaba su vida, cada familia que volvía a sonreír y cada persona que descubría que sí era posible vivir sin drogas me recordaban por qué había valido la pena cambiar.

Entendí que la mejor manera de agradecer la oportunidad que yo había recibido era ayudar a otros a encontrar la suya.

Con el paso de los años también tuve que enfrentar uno de los momentos más difíciles de mi vida: la partida de mi madre. Su ausencia todavía duele.
Pero hay algo que siempre agradeceré: cuando ella partió, pudo ver al hijo que había recuperado. Ya no era aquel hombre perdido por las drogas. Pudo verme convertido en un esposo responsable, en un padre presente, en un trabajador honesto y en una persona que había recuperado sus valores. Ese regalo no tiene precio. Estoy convencido de que, si hubiera seguido consumiendo, muchas de esas oportunidades jamás habrían llegado.

Después de 28 años he comprendido que la felicidad no está en las cosas extraordinarias.

Está en compartir una comida con la familia.

En escuchar las risas de mis hijos.

En trabajar con honestidad.

En acostarme cada noche con la conciencia tranquila.

En despertar cada mañana sabiendo que soy libre.

Si hoy estás leyendo estas palabras y piensas que tu situación no tiene solución, quiero decirte algo desde el corazón.

Yo también pensé eso.

Creí que nunca cambiaría.

Creí que mi vida ya estaba perdida.

Y me equivoqué.

Las personas sí pueden recuperarse.

Las familias sí pueden volver a sonreír.

Los sueños sí pueden volver a construirse.

Hoy, después de 28 años libre de las adicciones, no digo que mi vida haya sido perfecta. Digo que ha valido la pena. Si mi historia logra que una sola persona tome la decisión de pedir ayuda, entonces compartirla habrá tenido un propósito.

Porque la recuperación existe.

Porque una segunda oportunidad sí es posible.

Y porque nunca es demasiado tarde para volver a empezar.

Un mensaje para las familias

Si hoy tienes un hijo, una hija, un hermano, tu pareja o un ser querido atrapado por las adicciones, no pierdas la esperanza. Yo soy testimonio de que una persona puede cambiar, recuperar a su familia, construir un hogar, trabajar con dignidad y vivir una vida plena. En Narconon Colombia hemos visto cómo muchas personas han logrado transformar su historia cuando reciben la ayuda adecuada. Tal vez hoy parezca imposible. Pero yo soy la prueba de que no lo es.

Jesus Ramirez Veintiocho años después, sigo viviendo la mejor decisión que tomé: recuperar mi vida.

AUTOR

Eskharly Francid Smith V., Especialista certificada en adicciones

Eskharly, lleva 23 años de pertenecer al equipo de trabajo de Narconon Colombia, entrenada y con desempeño como especialista en el manejo de síndrome de abstinencia, encargada de desintoxicación, supervisora de curso, oficial de ética y supervisora de caso. Además, ha realizado cursos de primeros auxilios y tiene acciones de formación como brigadista integral contra incendios básica clase 1, acciones de prevención en salud mental, curso de sistemas de gestión de la seguridad y salud en el trabajo (SG-SST), abordaje de personas en riesgo de consumo de sustancias psicoactivas y cesación del consumo del tabaco y atención al tabaquismo.

NARCONON COLOMBIA

EDUCACIÓN Y REHABILITACIÓN DE DROGAS